martes, 17 de febreiro de 2026

OSMANDO A PRIMAVERA

 "osmando a primavera"

Saen á noite voar os morcegos,

            inventar outros mundos

coas arelas dos soños,

que ceibaches no lume.

Feriron a mensaxeira

e non parou deixa-la raiola.

 

Vén muxindo o trebón

por riba dos montes azuis.

Vou na treboada

apañando raiolas

                      coma os paxaros.

Pasou o vento bruando

e deixou escrito no chan mollado

o cifrado da súa cantiga etérea.


A proa na mar negra,

no mar descoñecido

navego cos soños e as arelas,

buscando respostas imposíbeis

alén da moleza das cores.

 

Debuxos nas pedras,

pedras escritas coa lingua das ondas.

Dos ronseis infindos

xorde unha cantiga

                              fendendo o solpor.


Vinno voar,

pousou nunha camelia,

mirou para min,

foise contra a choiva

coa cor e o asubío no vento.

Unha bandada de xílgaros tolos

anda na raiola,

asubiándolle, coa cor, á choiva

nas maciñeiras núas.

Azuis escintilantes

os cristais íntimos da xeoda,

que se engarzan

nos soños belidos dos paxaros.


Fun no trebón

e volvín,

             mollado,

                           coa raiola.



PRESINTIENDO LA PRIMAVERA

 

Salen de noche a volar los murciélagos,

           a inventar otros mundos

con las ansias de los sueños,

que tiraste al fuego.

 

            Hirieron la mensajera

y no se paró a dejar el rayo de sol.

 

Viene mugiendo la tronada

por encima de los montes azules.

            Voy en la tormenta

cogiendo amaneceres

                      como los pájaros.

 

            Pasó el viento silbando

y dejó escrito en el suelo mojado

el cifrado de su cantiga etérea.

 

            La proa en la mar negra,

en el mar desconocido

navego con los sueños y los anhelos,

buscando respuestas imposibles

al otro lado de la molicie de los colores.

 

Dibujos en las piedras,

piedras escritas con la lengua de las ondas.

De las estelas infinitas

surge una cantiga

                              hendiendo el crepúsculo.

 

            Lo vi volar,

se posó en una camelia,

miró hacia mí,

se fue contra la lluvia

con el color y el trino en el viento.

 

            Una bandada de jilgueros locos

anda en el rayo de sol,

silbándole, con el color, a la lluvia

en los manzanos desnudos.

 

            Azules resplandecientes

los cristales íntimos de la geoda,

que se engarzan

en los sueños hermosos de los pájaros.

 

            Fui en la tormenta

y volví,

             mojado,

                           con un rayo de sol.



sábado, 17 de xaneiro de 2026

BUSCANDO A ILLA

NO MAR DOS OLLOS DO POLDRO

 

No chan frío da choiva, xace axeonllado o laio do poldro,

que se perdeu coa néboa no chan da choiva fría.

 

Ás veces chega un eco feble. Azul, un chío acompasado

risca unha filigrana na súa soidade.

 

Só na ceavoga lle gañan as ras aos sapos, non no canto!

Veñen os anxos á lagoa polas cantigas e marchan con elas

nas ás das couzas alén da liña do ceo.

Tamén eu quixera, baixo da pedra cantar co sapo pero,

que che hei dicir que ti non saibas da ceavoga?

 

Bebe a egua rubia da herba a néboa e acaríñaa o ceo;

sombras frías de choiva estarrecen o ermo.

 

Navegando coas moscas no mar dos ollos do poldro morto,

xa me dirás de que cor queres mañá a alba,

para rebenta-la beleza, rexia, do soño imposíbel.

 

Veño de lonxe mira-la néboa, para quedarme

collido ao recendo que trae a lúa nas ás da harpía.

Cantando os mares, contando as ondas, mirando a néboa.

 

Rematou a cantiga. O xograr sentou na ponte á sombra

e agradece, cun aceno da cabeza, a esmola que lle deixan,

para rebenta-la beleza, rexia, do soño imposíbel.

 

Azuis no mar dos ollos do poldro bravo buscando a illa.

 

Veño de lonxe ao alén, coas moscas, buscando a illa,

para conta-los mares,

                                para canta-las ondas

na néboa do mar dos ollos do poldro bravo,

buscando a illa.

 

Buscando

                                                       a illa.

 

EN EL MAR DE LOS OJOS DEL POTRO

 

En el suelo frío de la lluvia, yace arrodillado 

                                                      el lamento del potro,

que se perdió con la niebla en el suelo de la lluvia fría.

 

A veces llega un eco endeble. Azul, un trino acompasado

                                       traza una filigrana en su soledad.

 

Sólo en la ciaboga le ganan las ranas a los sapos, 

                                                                    no en el canto!

Vienen los ángeles a la laguna por las cantigas

y marchan con ellas en las alas de las polillas 

                         al otro lado de la línea del cielo.

También yo quisiera, bajo la piedra cantar con el sapo pero,

que te he decir que tú no sepas de la ciaboga?

 

Bebe la yegua rojiza de la hierba la niebla y la acaricia el cielo;

sombras frías de lluvia estremecen el yermo.

 

Navegando con las moscas  

                                      en el mar de los ojos del potro muerto,

ya me dirás de que color quieres mañana el alba,

para reventar la belleza, regia, del sueño imposible.

 

Vengo de lejos mirar la niebla, para quedarme

cogido al aroma que trae la luna en las alas de la harpía.

Cantando los mares, contando las ondas, mirando la niebla.

 

Remató la cantiga. El juglar se sienta en el puente a la sombra

y agradece, con una señal de la cabeza, 

                                                              la limosna que le dejan,

para reventar la belleza, regia, del sueño imposible.

 

Azules en el mar de los ojos del potro bravo buscando la isla.

 

Vengo de lejos al otro lado, con las moscas, buscando la isla,

para contar los mares,

                                               para cantar las ondas

en la niebla del mar de los ojos del potro bravo,

buscando la isla.

 

Buscando

                                                                                   la isla.

Muíños, 17xan26